El amigo financiero
Esto es ley: cada nuevo emprendedor o, mejor dicho, cada nuevo emprendimiento requerirá, casi en forma ineludible, algún tipo de financiamiento. Y aunque los préstamos entre individuos no son los más aconsejables, se sabe que en nuestro país la gran mayoría de las iniciaciones son financiadas por familiares y amigos...
Para éstos casos, lo que aconsejan los más experimentados, es formalizar de alguna manera las características que tendrán esos “préstamos”, ya que por tratarse de emprendimientos “de riesgo” las sumas y las incertidumbres tienden a ser más grandes...
Otro elemento fundamental para éstos casos es el plan de negocios que, como hemos visto, debe tener dos (o más) versiones, una optimista y otra más conservadora, y con un estimado del detalle respectivo sobre los montos y los plazos de devolución.
Del mismo modo en importancia, considero realmente importante manter informado constantemente al acreedor sobre la marcha del emprendimiento y las proyecciones para los próximos tiempos. Si todo marcha bien (o incluso muy bien) no sería descabellado pensar en que nuestro “amigo financiero” quiera convertirse en accionista y quizá hasta ofrecer más dinero para impulsar el negocio! De manera que cuanto más creible y transparente sea el desarrollo del proyecto, más probabilidades de alcanzar buen puerto tendrán todas las partes.
